Decidí tomar cartas en el asunto y dejar de esperar a que las cosas pasaran. Y ese fue el principio del fin de mi salud mental. No podía seguir esperando que las cosas sucedieran. Creo que el destino lo hace uno, con las decisiones que toma en su vida. En la miseria y la gloriosa vida que uno eligió, porque el camino se hace. Es peligroso dejar que el destino decida por mi.