Aprendi que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. Aprendí que hay que dar más de lo que se recibe.
Que no hay que ilusionarse demasiado. que la vida es un regalo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personitas diminutas, casi inexistentes.
Aprendí a no creer en las promesas,
a confiar en casi nadie y a contar los amigos con los dedos de una mano.