¿Sabes que sentí esta mañana al despertarme? Nada, ni pasión, ni chispa, ni fe, ni calor, nada. Creo que ya supere el punto donde puedo llamarle a esto un mal momento, y eso me aterra. La idea de que voy a ser para siempre esto que soy ahora me asusta. No gracias, no quiero esto.