Tengo un contenedor de basura en el pecho que va llenándose lentamente, como un sahumerio que apesta la casa con el horrible olor de la muerte. Ejercitando la violencia pasiva, me contestas que no pasa nada. Vas por un rato acumulando energía, después saltas por cualquier pavada. Yo sé que a vos te está pasando algo pero no me lo queres decir. Vos queres que te aguante todo; pretendes demasiado de mí. Sin embargo hace tiempo derrochabas alegrías por ahí; eras fruta deliciosa, hoy sos manzana asquerosa·