8.1.12




Todos rieron, pero ella moría de ganas de llorar. Sin embargo no podia, no debia, ellos no lo merecian. Nadie iba a ver sus lagrimas, sencillamente porque no existía una persona en el mundo que las entendiera o que la quisiera lo suficiente como para hacerlas desaparecer para siempre. Su único objetivo era hacer creer que nada la heria, que por muchos puñales que se clavaran en su piel ella nunca acabaría de caer al suelo. Asi quizas se dieran por vencidos.