Y si, reconozco que en algunos momentos yo también lloro. Cuando nadie me mira, cuando estoy muy sola, cuando se con toda certeza que no habrá testigos. Poco a poco los ojos me escuecen, los recuerdos inundan mi cabeza y las lagrimas escapan de mis ojos. Lloro con angustia, con ansiedad, con bronca. Hasta el puto punto de no poder parar, sintiendo que en cualquier momento puedo ahogarme en mi propia tristeza.
Si, lloro. Pero no, eso no significa que sea débil, significa que llevo demasiado tiempo haciéndome la fuerte.
