Ella fingió que no le importaba. También rió, aunque por dentro lloraba. Fingió por mucho tiempo, hasta que un día no aguantó más y dejo que su universo se derrumbara, lloro y sufrió durante mucho tiempo hasta que llegó a la conclusión de que el amor no estaba hecho para ella, ni ella estaba hecha para el amor. A partir de ahí, empezó a considerar la posibilidad de dedicar el resto de su vida a un tipo de amor que no hiera ni deje marcas dolorosas en el corazón, el problema era encontrarlo.