Lo entendí tarde, esa es la realidad. No quise verlo hasta que me aplastó por completo. Entonces ya sí, dejé de intentarlo. Y renuncié a ti a sabiendas de que tú habías abandonado el partido tiempo atrás. Tomar aquella decisión, me hizo morir un poco. Ahora me limito a barajar las posibilidades que el pasado arrebató a mi presente. Pienso en las alternativas que nuestra historia nunca pudo tener. Invento algún final que nos termina por comprender y te olvido un poco cada día mientras trato de aprender a recordarte sin que duela.
