8.1.12

Me fallaste una vez más. Me fallaron tus promesas y tus eternas medias sonrisas que nunca se decidieron a completarse. Me falló el no saber si realmente fuiste feliz. Las dudas se fueron quedando bajo mi piel, como astillas que las medias verdades y las mentiras enteras iban lanzando al aire. Al final, resulta que yo nunca fui tan buena y que tú nunca fuiste tan malo. No había culpables, como quisiste creer.