Nos fuimos a bailar y, en mitad de un "te quiero" me olvidó. De Esperanza no tenía más que el nombre la que no esperaba nada de los hombres, coleccionaba amores desgraciados, soldaditos de plomo mutilados. Pero quise una noche comprobar ¿para qué sirve un corazón? y prendiendo un cigarrillo y otro más... como toda esperanza se esfumó. Y, aunque sé que no era el más lindo del mundo... juro que era más lindo que cualquiera.
